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Vacunas

¿Qué es una vacuna?

Una vacuna es un preparado biológico que incrementa la inmunidad contra una determinada enfermedad al estimular la síntesis de anticuerpos.

Normalmente las vacunas contienen agentes que se asemejan al microorganismo que provoca la enfermedad, y suelen elaborarse a partir de formas muertas o atenuadas de los mismos microorganismos (o toxinas) contra los que se pretende que prevenga.

Las vacunas pueden ser profilácticas (para prevenir o paliar los efectos de una futura infección) o terapéuticas (para aliviar el sufrimiento de los individuos ya afectados por una enfermedad). El método de administración más habitual es la inyección, pero algunas vacunas se administran por medio de spray bucal o nasal.

¿Cómo actúa una vacuna?

Los microorganismos causantes de enfermedades pueden tener muchos efectos en el organismo. Los más habituales son:

  1. Sensación de malestar y síntomas como fiebre, náuseas, vómitos, diarrea, erupciones cutáneas y muchos otros.
  2. El segundo efecto es menos patente aunque, finalmente, suele ser el desencadenante del proceso de curación de la infección: el microorganismo causante de la enfermedad induce una respuesta inmunitaria en nuestro organismo.

A medida que la intensidad de la respuesta inmunitaria aumenta con el tiempo, la cantidad de agentes infecciosos (causantes de la enfermedad) disminuye lentamente hasta que los síntomas desaparecen y la infección termina de curarse.

Al igual que sucede con las enfermedades contraídas de forma natural, las vacunas (que normalmente contienen agentes que se asemejan al microorganismo causante de la enfermedad) inducen al sistema inmunitario del organismo a identificar el agente como extraño, destruirlo y "reconocerlo", de manera que en futuros encuentros el sistema inmunitario sea capaz de reconocer y destruir estos microorganismos con mayor facilidad.

¿Cómo se produce la inducción de la respuesta inmunitaria?

Los microorganismos causantes de enfermedades contienen unas proteínas denominadas “antígenos”, que estimulan la respuesta inmunitaria. Esta respuesta puede ser compleja e incluye la síntesis (creación) de unas proteínas denominadas “anticuerpos”. Los anticuerpos se unen a los microorganismos causantes de enfermedades y finalmente provocan su destrucción. Además, junto con la respuesta inmunitaria se crean las células de memoria. Estas células permanecen en el torrente sanguíneo, en ocasiones durante toda la vida, y son capaces de desencadenar una respuesta rápida para defender al organismo de posteriores infecciones que el agente causante de enfermedad pueda provocar y cuya presencia indujo en primer lugar la producción de dichas células. A menudo la respuesta es tan rápida que no llega a producirse la infección, en cuyo caso se dice que somos inmunes a la infección. La leishmaniasis cutánea es una enfermedad que, una vez curada, suele conferir la inmunidad frente a futuras infecciones de por vida.